coaching literario

el Editor personal o coach literario

Y llegó el coaching, y con él el coach y el coachee (pero nosotros preferimos llamarlo «editor personal»). Siempre nos ha parecido el trabajo de editor lo más semejante a un director de orquesta. Desde que se recibe un manuscrito hasta que sale publicado, será él quien lleve la iniciativa en todos los departamentos implicados en el proceso de producción de un libro. Leerlo y valorarlo es lo primero, y luego viene ponerse en contacto con el autor, conocerlo, hacerle una propuesta y llevarle un contrato, que habrá que explicar hasta el último detalle antes de firmarlo.

A continuación, no es infrecuente que autor y editor acuerden determinados cambios y sugerencias relativas al estilo y la estructura del texto de cara a su óptima realización. El libro seguirá entonces un intenso camino de la mano del editor, que supervisará la programación, la corrección de pruebas, la imagen de cubierta, el texto de contra, la estrategia de promoción y marketing, la defensa ante la red comercial y, finalmente, la presentación y venta.

Si el autor tiene agente literario podrá confiar en él para dejarse aconsejar en cada uno de estos pasos, por razón de la experiencia y conocimiento del medio. Si no lo tiene, es el editor quien asume esta función, como todas las demás, a la que añadirá, por ejemplo, la venta de derechos de la obra a editoriales extranjeras. Pero ¿qué pasa si el autor no tiene editorial ni agente y tiene que forcejear él solo con cada uno de estos eslabones de la cadena?

¿Para quién es el coaching literario

Con la velocidad, la competencia, la diversificación y el tráfago impuesto en los últimos años dentro del sector editorial, cada vez es más habitual la contratación de un servicio externo que asuma muchas de estas funciones de acompañamiento y asesoría, que allane el terreno y facilite las cosas con el fin de acceder a un contrato editorial o de avanzar en un proyecto de autopublicación.

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Y por eso llegó el coaching, palabra que se usa en los países anglosajones para referirse al asesor, consejero, consultor, supervisor, mentor, guía, orientador o como quiera llamársele. Por supuesto, también en el ámbito de los libros. 

Últimamente, hasta se les da el nombre de book doulas —del inglés doula, y este del griego δοῦλα, que es como se denomina habitualmente a las comadronas (sí, para los partos)— también en los países de ese ámbito, y que quiere designar en nuestro sector una profesión situada entre el agente literario y el editor; la persona, en definitiva, que acompaña y asesora al escritor mientras da forma a su libro, que es otra forma de parto.

 

Al final, detrás de todas estas modernas denominaciones —del book coach, del literary mentor, del book doula, del literary personal trainer, del proactive book developer y hasta del expert trainer in books— se esconde la figura del humilde y tradicional editor personal de toda la vida. Es alguien con probada experiencia editorial que se pone a disposición del autor para todo aquello que requiera, tanto desde el punto de vista formal como de contenido, en ese intenso camino que antes hemos descrito.

En Letras Propias acompañamos al autor en la realización de la obra en lo que al texto se refiere para tenerlo todo listo antes de entregarlo a una editorial o a un agente literario. En el caso de la autopublicación, ponemos al autor en contacto con otros profesionales de primer orden para todas las cuestiones relativas a la realización y producción (maquetación, corrección de pruebas, diseño de cubierta e impresión).

tarifas de coaching literario

El servicio de editor personal es un plus añadido al servicio de edición o editing que ya ofrecemos, de modo que el punto de partida es el mismo, con el mismo rango de precios, de 3 € a 6 € los 1.800 caracteres, en función de las necesidades propias de cada caso, más 300 € por la asesoría completa hasta la finalización del proyecto (máximo un mes y medio).