Errores frecuentes debidos a la influencia de otras lenguas I

Tanto en las traducciones al español como en algunos trabajos escritos directamente en español pero cuyo contexto (normalmente técnico, académico o profesional) se desarrolla predominantemente en otras lenguas es cada vez más habitual encontrar errores de todo tipo motivados por la influencia de esa lengua de origen o dominante en el sector.

En ocasiones, estos fallos son consecuencia de una mala traducción (realizada por alguien que es hablante de ambas lenguas pero no traductor profesional o no domina el castellano tanto como sería deseable), en otras se derivan directamente de usar alegremente alguna herramienta informática (software de traducción automática, inteligencia artificial o IA) sin una posterior revisión por parte de un profesional cualificado que pueda detectar esos errores, comprender el texto original en toda su dimensión y corregir la traducción defectuosa por una que realmente se corresponda con el original en otra lengua.

Por su parte, en los textos escritos directamente en castellano, es muy destacable la presencia de errores por influencia de otras lenguas (sobre todo del inglés, que domina las publicaciones sobre muchas materias en los ámbitos académicos, profesionales, científicos y técnicos), lacra que da la impresión de ir a más en los últimos años. Parece que la rigurosidad exigida a estos tipos de textos se ha relajado en algunas publicaciones. Animados quizás por el hecho de que cada vez más hablantes (y lectores) de español hablan (y escriben) inglés, o como mínimo están suficientemente familiarizados con esta lengua en su contexto profesional, una cantidad importante de artículos científicos y académicos o textos sobre tecnología en español están llenos de calcos del inglés. Los destinatarios de los mismos están acostumbrados a tales estructuras o vocablos y les asignan el sentido y significado que tienen en inglés, sin que les importe demasiado (a autores y a lectores) que en castellano eso no se diga así o eso no signifique lo mismo.

Como profesionales de la traducción y la corrección de textos, reiteramos la importancia de que los textos que se publican en una lengua sean correctos de acuerdo con las normas y criterios que la rigen, pues es la única manera de garantizar, no solo la seriedad y profesionalidad de quien los escribe o difunde, sino también —y muy especialmente en algunos ámbitos— que lo que se ha escrito es lo que se quiere decir y significa exactamente lo que se pretende.

¿Cuáles son los errores más habituales debidos a la influencia de otras lenguas?

Calcos

Consisten en la importación directa de elementos propios de la lengua extranjera a la lengua española.

Calco ortográfico

Reproduce la ortografía de la lengua original en la lengua de destino, aunque sea incorrecta. Abunda en los topónimos y los gentilicios.

Es incorrecto decir «Algeria» (del francés «Algérie») en vez de «Argelia». 

Calco sintáctico

Se trata de copiar una estructura de otra lengua, dando lugar a una correspondencia errónea entre los elementos de una frase. Por ejemplo, el uso abusivo de la pasiva, las locuciones con preposiciones o conjunciones equivocadas o el gerundio de posterioridad.

Es incorrecto en castellano decir «encontrar a alguien culpable» (calco del inglés «to find someone guilty»), lo correcto es «declarar a alguien culpable».

Calco léxico

Correspondencia equivocada entre dos palabras que se parecen mucho (y que a menudo tienen el mismo origen etimológico) pero que tienen significados totalmente distintos.

En inglés, «a library» es una «biblioteca», mientras que «una librería» sería «a bookshop». En español se suele hablar de «pruebas» y no de «evidencias» (por «evidence», del inglés).

Y si te dan «one billion euros» tendrás 1.000.000.000 €, pero si te dan «un billón de euros» tendrás 1.000.000.000.000 €. (Hay una diferencia de tres ceros, que no es poca cosa).

Calco tipográfico

Consiste en usar en español algunas convenciones tipográficas que no son propias del mismo (o directamente son contrarias a la norma), como ocurre a menudo en el uso de las mayúsculas, de la cursiva o de las comillas.

No se debe escribir «El Miércoles iré con mi amiga Rusa a ver El Señor de los Anillos, sino «El miércoles iré con mi amiga rusa a ver El señor de los anillos«.